Déjale ser autista

Es autista.
Sí.
Déjale serlo.
Con esto te quiero decir lo siguiente.
Dejando a un lado las dificultades y los retos que conlleva el hecho de ser autista o de convivir con alguien que lo sea (retos reales que hay que conocer y TRABAJAR diariamente), debes dejarle ser él mismo.
Escucha.
Esto no trata sobre encajar en el perfil de ciudadano ideal que nos ha vendido esta sociedad desde que somos pequeños. Ni en el perfil de familia ideal.
Nos han engañado.
Esto trata de ser feliz, y de aceptar las diferencias que todos y cada uno de nosotros tenemos.
Porque todos las tenemos.
Ya, pero es que quiero que mi hijo sea normal…
¿Normal?
¿Qué es ser normal? ¿Te lo has preguntado profundamente alguna vez?
Esa es una palabra que hace sufrir. Nadie es normal.
Nadie debería serlo.
Existe demasiada normalidad en este mundo.
Existen demasiadas depresiones, trastornos de ansiedad y personas sufriendo tratando de ser “normales”.
Basta.
Está bien establecernos metas y objetivos para mejorar en la vida, o para que nuestros hijos progresen y vivan mejor, más contentos, más libres, más felices.
Pero no sirve de nada (lo he intentado muchas veces) querer cambiar la realidad.
Eso sólo lleva al sufrimiento.
El primer ejercicio que debes aprender a hacer cuando la vida te pone en el camino de frente con el autismo, cuando hace que lo mires cara a cara cada día de tu vida a través de los ojos de tu hijo, el primer ejercicio que debes hacer contigo misma/o es el de ACEPTARLE.
Lo sé.
Suena muy bonito así, y parece muy fácil.
No lo es.
Aceptar la vida tal y como se presenta no es algo que nos enseñen a hacer en el colegio. Ni en el colegio ni en ningún sitio.
Es algo que se aprende a base de palos.
Aceptar la condición de tu hijo no es algo fácil de conseguir, sobre todo alprincipio.
Aceptarle con sus virtudes y también con sus dificultades no se consigue de undía para otro.
Es un proceso.
Lleva tiempo. Lleva amor.
Pero es algo que tienes que conseguir, porque es algo que tu hijo necesita paraintentar ser feliz.
Reflexiona esto.
Si tu hijo, además de tener que lidiar y vivir con la dificultades que ser autista conlleva, con lo que eso supone, también tiene que hacerse cargo de las expectativas que nosotros le ponemos como padres, expectativas basadas en la no aceptación de sus diferencias y en el afán por que encaje en esta “normalidad” loca de la sociedad, entonces le vamos a poner una tarea imposible.
No es justo.
Sé que este mensaje puede chocarte o enfrentarte con algo que no te resulta fácil, pero creo que es necesario.
Aprende a aceptar y a amar la condición de tu hijo.
Poco a poco. No te presiones ni te culpes. Esto es un camino de aprendizaje.
Pero inténtalo.
Verás que como por arte de magia, todo mejora.
Y ten en cuenta que para poder aceptar algo, primero hay que COMPRENDERLO. 

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