Como afrontar una crisis de tu hijo

Cuando tu hijo tenga una crisis no hay que hacer nada.
Hola. Te cuento.
Lo más importante que tienes que hacer para afrontar una crisis es INTENTAR EVITARLA.
Es así. ¿Y cómo la evitas?
Pues conociendo muy bien a tu hijo. Sabiendo lo que le gusta, lo que le apasiona, lo que le desagrada, lo que le irrita, lo que no tolera, lo que le desregula, etc.
Y anticipándote a todo ello.
Aún sabiendo esto y conociendo muy bien a tu hijo, va a haber crisis que no vasa poder evitar.
Es algo que tienes que aceptar e interiorizar.
Y hablamos de crisis, no de rabieta por capricho. Aunque haya lloros y otras cosas, no tienen nada que ver la una con la otra, y la manera de actuar es totalmente diferente para cada una.
La crisis o meltdown (también puede ser shutdown), es una pérdida de control, un estallido debido la mayoría de las veces a una sobrecarga sensorial o emocional.
Se puede desencadenar por diferentes cosas, pero piensa que es como la gota que colma el vaso y este se desborda.
Es un momento difícil. Sobre todo para tu hijo.
Pierde el control y la situación y sus sensaciones se desbocan, y no tiene recursos para manejar todo eso que siente.
Lo más importante en una crisis, a diferencia de una rabieta, es que no hay que pretender buscar ningún aprendizaje para el niño. No en ese momento.
Lo más importante es apagar el fuego. Rebajar esos niveles de ansiedad desproporcionada. Ayudar a tu hijo a que se calme.
Y me dirás, ¿Cómo puedo ayudarle?
Bien. Eso depende.
Depende, como todo, de cada niño.
Pero hay una cosa clara. Si hay un fuego y quieres que se apague no puedes echar más leña.
Eso es básico.
Garantiza que tu hijo no se haga daño a él mismo o haga daño a alguien más, en esta vorágine descontrolada de emociones.
Después, tienes que hacer un ejercicio profundo de observación e intuición para descubrir qué es lo que ha causado la crisis, el disparador. Puede que lo que la ha causado siga por ahí y eso no va a ayudar a que tu hijo se calme.
Y además, tienes que descubrir la causa para poder conocerla y anticiparla la próxima vez.
Siempre hay que ir a la causa.
Y quédate a su lado. Háblale con un tono de voz calmado, pero firme. Con frases cortas. ” Estoy aquí”. ” Ya está”. ” Te entiendo”. ” Tranquilo”.
Y abrázale. Dale presión profunda si lo necesita. Ofrécele su objeto favorito. Llévale a un lugar calmado.
No hables demasiado. Sólo está. Ahí, con él, transitando ese momento.
Puede, también, que tu hijo rechace tu presencia y lo que necesite es estar completamente solo. Entonces olvida lo que te he dicho antes.
Cada niño tiene unas necesidades particulares, por lo tanto las estrategias para ayudarle también deben ser diferentes.
Por eso es vital conocer bien cada caso y poner las herramientas adecuadas.
Las crisis se trabajan. Y trabajándolas, decrecen en número, y algunas veces, llegan hasta a desaparecer.

Suscribirse a recibir estos correos es gratis, darse de baja también